miércoles, 8 de septiembre de 2010

Soy una fotocopia mal hecha de mi hombre ideal

Finalmente puedo desprenderme de aquel amor obsesivo, puedo ser yo, con mis metas, con mis principios y con mis ganas de ser. Nunca había tenido ganas de ser, todo siempre lo circundó. Muchas veces me pregunto qué sera de su vida. Me lo pregunto retóricamente, en realidad no quiero saberlo. Es muy dificil saber que es lo que vivo cuando en realidad no estás al lado mío y lo unico que lees son las cosas que escribo. En fin, tendré que darle explicaciones de lo que hago a quien realmente las merezca. El dolor es temporal, la gloria es eterna. Me habia roto toda la vida, desde que lo conocí, pero en este momento se debe estar dando cuenta de mi fragilidad. Me convirtio en una mujer triste, fria y superficial. Sentí su perfume por última vez (ese que siento que todavia tengo en mis manos, debajo de mi ropa) Tendria que haberle hechado un último vistazo al dormitorio donde hicimos el amor por primera vez. Nunca nada le afectó demasiado, nunca se sobresaltaba, y todo tenía solución. No pienso llamarlo más. Ahora va a entender lo que es el abandono, y aunque no tenga reemplazo, supongo que no va a tardar en aparecer algun idiota que me saque de la cabeza al amor de mi vida, al hombre que voy a desear siempre. Hace mucho que no lo veo, nunca más me llamo asique supongo que la está pasando genial, lo cual no me gusta ni un poco. Y yo acá, estoy horrible. Me abandono justo en el momento donde más lo necesitaba, nunca pude contra mi imaginación, la cual es muy poderosa. El en mis sueños me cuida, me hace el amor con ternura, me acaricia hasta que me duermo. Allí soy hermosa e inteligente, no hay limites ni barreras: todo lo puedo. Ahora que hace mucho que no hablamos, en vez de sentirme triste, me siento libre, veo todo más claro y la vida se me hace más fácil. Ahora entiendo que las trabas me las ponía yo. Me sorprendo queriendo estar bien. Abrirme a nuevas experiencias, entender que amor, sexo, amistad y ternura no son lo mismo y que algunos conceptos se rechazan entre sí. Donde antes había enfermedad, pasión y locura, ahora hay esperanza y paz. Y me veo destrozada sí, profundamente herida, sintiéndome libre pero sabiéndome esclava. Aunque estoy en paz, hay veces que necesito algo de acción. Él me enseño tantas cosas, incluso a mentir como si fuese un arte: me instruyo entusiasta y delicadamente. Casi sin saberlo, era una perfecta mentirosa. Y no me costó serlo, empezar a vivir en un mundo sostenido por nuestras mentiras, de la mano de mi amor obsesivo. Entiendo que ya no ocupa ese lugar que ocupaba antes, pero por lo pronto, me propongo desterrarlo de mi vida. Ahora soy una mujer espontánea y no dudo en decir la verdad si es que mi vida no depende de ello. Mi imagen personal comenzó a cambiar estando con él, la Luna dulce y espontánea moría, me estaba consumiendo (lo sabía y no podía dejar de disfrutarlo) Si no me amaba, yo iba a morirme. Mi relación con mi familia también cambió, se volvió superficial, no sabían si yo estaba triste o contenta, enojada o nerviosa. No sabían nada. Simplemente les decía que tenía mucho sueño, o bastante para estudiar, o simplemente que iba a dormir a lo de mis amigas. Yo: demasiado débil y sensible como para cruzar dos palabras inteligentes sin agresiones. Hoy estoy furiosa, completamente desorbitada, con ganas de odiar a aquellas personas que nunca me valoraron, pero totalmente apegada a mis afectos, necesito de mis amigas, de familia, de amores. Necesito todo eso: a las personas que me recuerdan quién soy. Quiero canalizar, desahogarme más profundamente, hablo de ir al psicólogo, pero cuando tenes quince años y sos caprichosa, si tu mama no hace las cosas por vos, entonces se vuelven imposibles de conseguir, como eso, necesito la autorización de mama, de alguna forma, ella lo pagaría. - Mamá, quiero ir al psicólogo - le dije un día. -Hay Lu dejate de pavadas - me contestó. Ahora entienden? Alguna vez sintieron que no tenían ganas de nada? Ni de levantarse, ni de comer, ni de hablar por teléfono, ni de saludar a la familia, ni de hacer cosas que les den placer. Así me sentía yo, después de una traición. Siempre me pregunto lo mismo, cómo se puede amar y odiar a la vez? Bueno es fácil responder eso, él fue un estafador, y como todo ladrón, primero te vende el mejor hotel. Lo amás. Después llegas a la playa y encontras un estanque con agua mugrienta. Lo odiás. Así era él (lo sigue siendo) Al principio (hablo de muchos meses) hablabamos solo una vez por día, con el tiempo empezamos a necesitarnos (es decir, empecé a necesitarlo) Él era todo aquello que yo necesitaba: comprensión y sustento. Cuando aparecía en la pantalla de la computadora su nombre, mi corazón se distendía, me hacía vibrar. Quizás estaba enamorada del hombre equivocado. Mis relaciones afectivas siempre fueron así: difíciles de concretar (y hasta imposibles) y dotadas de una obsesión incandescente. Una obsesión que me consume, que me mata, que me hiere y que aún así defiendo. Porque llegué a pensar que amor sin sufrimiento no es amor. Y él no me ofrecía ningún tipo de sufrimiento ni riesgo. Hablar con él era una necesidad, porque realmente me hacía muy bien. Siempre me sorprendía con esa mezcla de ternura, dulzura e inteligencia. Era tierno, cariñoso, sabía y quería escucharme. Él siempre fue táctica pura, un estratega de los más astutos, en aquel tiempo, sin embargo, era la única razón por la cual sonreía y por la que despertarme feliz. Aunque por mucho tiempo él no ocupaba el lugar que yo quería en mi vida, fui aprendiendo a acomodarme a sus peticiones, a sus antojos. Me enseño a tomar decisiones importantes, a expresarme, a desarrollar pensamientos lógicos. Yo siempre fuí una presa fácil: necesitaba de afecto y contención. No puedo decir que me gustaba más de él: si su forma de hablar, de escribir o lo misterioso que era. O quizá, la manera en que me trataba, nunca me habían tratado así, con tanto miedo a que me rompiera, con delicadeza, dedicación. Para cada frase mía el tenía una respuesta perfecta, hecha a medida. Y su frase infaltable: "NO TENGAS MIEDO, NO VAS A SUFRIR A MI LADO LU, EL MIEDO TE HACE DUDAR, PERDER OPORTUNIDADES". "NO TE APURES EN BUSCAR UNA RELACIÓN ESTABLE. LAS COSAS SE VAN DANDO A MEDIDA QUE NOSOTROS LO PERMITIMOS Y EN EL MOMENTO QUE TENGAN QUE DARSE. NO BUSQUES, NO FUERCES MOMENTOS NI DECISIONES". "CADA UNO TIENE SUS TIEMPOS, NO TE VOY A APURAR, NO SOS MÁS VIVA POR TENER SEXO". Siempre releía nuestras conversaciones, feliz, con esa sonrisa que nunca me abandonaba. Me estaba incitando de a poco, a que me gustase, a que me excitase, a que pensara en él. Me enamoró. Su habitación: mi calma. - LU, QUERÉS SER MI NOVIA? - me preguntó mientras me abrazaba y me acariciaba. - Sí mi amor - le dije con el poco aliento que me quedaba. Estábamos besándonos con lujuria y de pronto desvistiéndonos lentamente, con una suavidad desconocida para mí. Él tenía manos de seda y sabía como y donde acariciarme, me beso en todo el cuerpo. Me repitió que iba a llegar hasta donde yo quisiera. Yo quería; tenía miedo pero a fin de cuentas, era excitante. A continuación se acostó encima mío  y casi sin darnos cuenta, llevados por el calor y la urgencia premeditada, terminamos haciendo el amor. Me dijo que no me iba a doler, porque iba a hacerlo despacito. Le creía, le creía cualquier cosa. Luego nos quedamos acostados, como dos amantes viejos. Estaba yo entre dormida cuando sus manos me despertaron acariciándome todo el cuerpo. Yo descubriendo nuevas sensaciones, olores, placeres, juegos. Que me haya cuidado de esa manera es lo único que le agradezco, no sé como hubiera sido con otra persona. Con él tuve la sensación de estar segura . Inolvidable su panza de juventud cervecera. Las relaciones cambian, intenté acostumbrarme a sus repentinos y constantes cambios de humor. Y terminaba yo creyendo ser la culpable de todo, la pendeja egocéntrica, inmadura, infantil, la trágica. Peleas constantes, una tras otra, celos, agresiones. "LU, POR QUE ME HACÉS ESTOS PLANTEOS?" siempre esa frase...siempre. Nos peleábamos despacito, de a poco, casi sin darnos cuenta. Y yo con ese miedo constante al abandono. Y cada vez comenzó a hacer más frío. No afuera, sino adentro mío. Él siempre fué así, pero yo nunca lo noté, estaba ciega, ciega de amor. Absorbida. Quise escaparme de la realidad creyendo que todo iba a cambiar, mejorar, pero por lo contrario, todo concluyó con un adiós, con enterarme de lo monstruosa que puede llegar a ser una persona, tan oscuro, tan lleno de maldad, de resentimiento, odio y enojo. Nunca tuve prioridad en su vida, mientras que él lo fue todo en la mía. Como novio, como amigo o como ALGO. No me adapté a su filosofía de vida LIGHT, cero obligaciones conmigo, no quería eso para nosotros. Siempre lo tuve arriba, como el religioso tiene a Dios. Pero nunca le interesé lo suficiente. Esto se acabó, ya se había acabado. Quiero describir mis sensaciones y es tan difícil. Una parte de mi, la más caprichosa, pensaba que eso estaba bien, ya que necesitaba más atención para mi vida y el nunca me la pudo dar, pero mi parte más racional sabía que todo era producto del miedo al abandono que siempre tuve, esa persecución conmigo misma. MI PRIMERA DESILUSIÓN AMOROSA. El marco mi vida por siempre. De buena y mala forma. Antes de conocerlo era una mujercita dulce, alegre, con sueños y proyectos. Tiempo después me había convertido en una versión pervertida, alguien que no sabía gratificar a otros, que busca el placer propio, sabiendo que lo merezco. Él, la persona más egoísta y centrada en sí misma que conozco, el cual no para de hacer maldades, busca el punto débil de las personas, y usa sus tácticas con cualquier persona que le resulte una molestia, descalificando y humillándola. ATRACCIÓN SEXUAL INNEGABLE. Sus maldades son tan sutiles que me resulta casi imposible explicarlas, deletrearlas, exponerlas. Es así: indescriptible. Porque si uno lo ve por la calle, no se da cuenta de nada. Un tipo común, a simple vista, un hombre cualquiera. Quizá lo conocen, lo hayan visto y hasta hablado con él. Un ser perverso, un estafador de la mente. EL HOMBRE QUE AMO. Maldito el día en que lo conocí. Se amaba a sí mismo más que a otros, más que a su madre, a mí, más que a nadie. Está convencido de que es el hombre más inteligente y mejor dotado de todos. Pero su inteligencia te consume, te enamora, te pervierte, te desmorona. Me convenció de cualquier cosa, le creí tanto, prometió muchas cosas, cumplió: NINGUNA. Nunca asumió culpas. Si bien quiere alejarse de mí, continuaba hablándome todos los días, persiguiéndome, no dejándome ir. A veces con despecho, otras extrañando y otras porque necesitábamos tocarnos y sentirnos. Hice de todo para volver a acercarme a él, creía que si le agradaba , iba a enamorarse otra vez de mí (en caso de que alguna vez hubiera sentido algo siquiera parecido al amor o la ternura) Me hizo llegar a extremos incalculables e imposibles. Pero si gozaba mi desgracia no lo sé; si me obligaba a jugar un juego macabro, tampoco. Y yo sigo con mi amor atemporal. Por momentos olvido el presente, que es un tipo despreciable y sólo puedo recordar como era, como me trataba, como me quería, mezclo tiempos y no distingo lo que fue y dejó de ser, de lo que nunca será. Aún después de escribir atrocidades acerca de él, puedo llamarlo por teléfono y hablar como si nada, con voz de enamorada y suspiros cariñosos. Es lamentable, por eso me costó tanto despegarme de él, por eso escribo: NO QUIERO OLVIDAR. El tomo la decisión definitiva de dejar de quererme, sentí un dolor tan hondo, tan profundo. Me invadió la desesperanza. Pocas veces tomo conciencia de la irracionalidad de lo que hago, de la impotencia que encarno, de lo patético de mis actitudes y comienzo a pensar: eso me hace odiarlo. Suelo ser así, un día me estoy muriendo y al  día siguiente, como logré taparlo hago como si nada hubiera ocurrido, olvidando el asunto por completo. Siempre ahogo mis sensaciones, mis deseos, mis sentimientos, mis miserias y alegrías. Todo lo suprimo. Tantas veces tuve ganas de ser autista, de vivir solo adentro de mi mente, dormir para siempre. Pero no lo soy, por lo contrario, soy hipersensible, con tendencia a angustiarme o a desilusionarme, enfermiza de los celos. En el fondo sé que tengo fortaleza. Mi vida está llena de lazos y rupturas profundas, sostenidas con pasión y vividas con mucho dolor. Soy enfermizantemente débil. Tengo la mala suerte de confundirme y comprometerme demasiado antes de tiempo. Cada día me convenzo más que una dulcísima azucarada venganza no le hace mal a nadie, pero yo no soy así. No lo era mejor dicho, antes de conocerlo. Siempre me dio lo que quiso darme, sabiendo que yo iba a aceptar cualquier limosna que venga del rey que se cree que es, o mejor dicho, que yo le hice creer. Y ahí es cuando desaparece, y lo necesito y no está, y no vuelve. Y cuando desaparezco yo, el me busca. Es un histérico, prepotente, manipulador. Cada día me confirma más, lo monstruo que es. Típico sobrador con su frase: CADA UNO HACE SU VIDA, ¿ENTENDÉS? Me dijo que si me hacía mal verlo, a lo mejor no vernos más era la solución. Y ahí se fue. Prometió no volver a escribirme, ni llamarme, ni nada parecido. Y aún lo sigue haciendo. Nunca entendió nada, ni lo va a entender, verme llorar por su desamor, por su engaño y abandono y decirme: CAMBIÁ LA CARA DALE. Ya no pienso en él como antes, y ver su casa desde el colectivo no tiene efecto en mí. La mayoría de las veces solo paso y le hago fuck you, miro por inercia. Soy una persona que desechó su pasado, que evita tener un presente y prohíbe cualquier futuro. ¿Pensaron que iba a portarse bien? No, ese buitre no iba a dejarme en paz. No iba a hacerlo, no puede, no sabe como se hace. Su naturaleza, su cuerpo, su sangre, toda su hombría grita: SOY UN MAL TIPO. Eso le enseñaron, es lo que sabe hacer, es lo que me gustó de el. Su terquedad. Aunque reconozco estar pareciéndome a él. Imitarlo, compararlo. Él quiere asegurarse de que yo no lo olvidase jamás. A punto de olvidarlo, el gigante vuelve, y me enreda con sus hojas violentas, con sus palabras dolorosas, con sus actitudes hirientes, como la canción de Génesis. Él volvía y era mi droga, otra vez. Otra vez adicta. Todo el amor que le tenía a él, se convirtió en un rifle de rencor comprimido, y yo una guerrillera capaz de cualquier cosa. Sus palabras, sus mentiras eran espinas clavadas en mi cuerpo: las necesitaba allí, si alguien las sacaba, iba a desangrarme. El abandono para mí es una casa vacía, donde me encuentro yo gritando el nombre de la persona que me abandonó, es un eco, que repite una y otra vez ese nombre, sin parar. El reemplazo es aún peor. Es un bosque donde claramente veo que no solo me han dejado, sino que lo hicieron por un propósito o por otra persona. Con la pena y el abandono mordiéndome los tobillos y las muñecas, con el reemplazo tirándome de los pelos, decidí callarme y dejar pensar a mis amigas que todo estaba bien, que no necesitaba de él, que podía superarlo. Al lado de ellas me río a carcajadas. Carcajadas sinceras, en ningún momento fingí alegría. Quizá sea peor, ya que cuanto más alto está mi animo, más dura es la caída hacia el precipicio cuando tomo conciencia de la realidad. Me hubiera gustado que alguien le advirtiese estas cosas: "Tené cuidado con lo que le decis a Luna, por favor, cuidala". Nadie me cuidó, nadie se hizo cargo de mí. Nadie nunca supo cuales eran mis limites. Necesidad de llamarlo, de sentir, de saber si iba a estar conmigo. Urgencia de tocarlo, de saber que no estaba lejos, de revivir encuentros, de sobrevivir la nostalgia. Nada lo toca, nada lo conmueve, es intocable, no había como derretirlo. Ahogar las penas en alcohol y cigarrillos. Noche va, noche viene. No solo había sido abandonada sino que también estaba borracha y perdida, supongo que no hay imagen más patética. En fin, una que otra borrachera amorosa para pasar el tiempo, tiempo sin él. Tiempo de elegir, de cambiar. Alguna que otra vez rozar el paladar con mis uñas. La realidad superó mis planes. Siempre sobreviví por el aire y por él. Me acostumbre a quedarme colgada con la palabra en la boca, no poder enfrentarlo, dejarme pisotear, hacer y deshacer a su antojo. Quería estar con él, donde fuera, como sea. Y mi principal error fue creer que las cosas pueden ser perfectas. Fuertes discusiones, traición, manipulaciones. Sus ganas de siempre querer tener la razón, escapando de los temas que lo incriminaban y tocando esos que lo hacían quedar como una persona inteligente. Su ironía me sulfuraba, me derrocaba el cerebro, me hacía pedazos. Quería deshacerme de los sentimientos negativos, de los celos corruptos que sentía. Pero siempre la melancolía me atacaba y no me dejaba existir. Si vivir era tan trágico, entonces no quería seguir viviendo. Se me ocurrían mil cosas horribles para herirme y ni una para sanarme. Me había tratado con tanto desprecio que no merecía ser llamado persona, siempre alimentó mis ganas de estar viva y a la vez me destrozaba. Sus ojos de traficante estafador, amaba todo de él. Contradicciones, mi vida fue siempre una absurda contradicción. Yo sigo esperando, con esperanzas, que apareciese un signo, una persona, un gesto, un abrazo, una palabra que me salvase de mi muerte inminente. Y la nada misma. Nada. Me estaba matando. Lo admito, tengo miedo de estar loca. No sé bien que me gusta, que cosas me molestan, cuales me dan placer. Me cuesta muchísimo describirme sin estar mintiendo acerca de mi misma, ya que no sé bien quien soy. Cada acción, cada palabra, las tomo como si no tuvieran un contexto, y ese maldito e insoportable sentimiento de sentir que "esta todo bien" o "todo mal". Depresión crónica, desesperación, sentimientos de inutilidad, culpa, rabia, ansiedad, soledad, aburrimiento y vacío. Gestos suicidas, intolerancia a la soledad, abandono, dependencia (el famoso: "sin vos me muero"), manipulación, masoquismo, exigencias. Esto que soy, que no soy, que intento no ser, que no quiero ser. La diferencia abismal entre querer morir y no querer vivir de determinada forma. Nada me hacía feliz, con nada sonreía. Vivía si, pero no sabía por qué. ¿Por que estaba viva? Eso me preguntaba cada noche antes de llorar e irme a dormir. Yo: sola como nunca. Como siempre. En esos momentos, quienes me amaban mutan a enemigos mortales. Cuando hay dolor, los demás dejan de existir, no se piensa en nadie más. Mi decadencia se estaba haciendo notar y no era broma: en cualquier momento desaparecería. Es una razón, una meta, un camino y un fin en mi misma: mis huesos y vos. Ser suya eternamente, cerrar mis ojos para siempre, un día ponerle el fin a todo esto. Nadie iba a salvarme, nadie podía. Los hombres saben como solucionar los problemas de sus parejas (al menos ellos creen que los solucionan) y lo hacen huyendo. Ojalá algún día encuentre a un hombre que no sea cobarde, que se comprometa conmigo y con mi historia. Que no tema a lo que soy, a lo que fui y a lo que pueda llegar a ser. Pero no: todos huyen, porque es más fácil desaparecer que hacerse cargo. Nadie sabe enfrentar el dolor. Siempre quise que me amaras. Una sola palabra hubiese bastado para salvarme. Una sola. Una llamada, un indicio de preocupación, de que te importaba. Pero hiciste oídos sordos, te hiciste a un lado. No me escuchaste, te sentiste presionado y me dejaste. Quiero decirte algo: podrías haberme salvado. Es tan feo tener tanto odio por uno mismo, querer morirte y tener millones de razones por las cuales hacerlo. Y sin embargo, rogar por una sola razón para  quedarme. La gente suele ser tan moralista, tan hipócrita. Te tortura, te viola, te deshace adentro. Tus tripas, tu estómago, tu garganta, tu pecho, tu sexo, TU MENTE. La muerte, la soga, las pastillas, el balcón, la bañera, el secador de pelo, el maldito tren, lo que fuera. Mi vida siempre ha sido un largometraje tragicómico. Tan agonizantes eran mis noches, tan llenas de llanto, con la mente tan nublada. Quería gritarle que me estaba muriendo, que me quedaban pocos días de vida, que necesitaba verlo, que quería hacer el amor con él, que quería que me tocara, tocarlo yo por ultima vez. Quiero entender que es estar viva, quiero sentir emociones, quiero sentir. Quiero vivir. SALVAME. No era insensible, era un enorme hijo de puta, no le interesaba nada de mí, nunca le había interesado, había estado engañándome todo este tiempo. Que duro tener que entender que el sostén de mi vida (él) no me quería: no se hizo cargo, no me sostuvo y yo no tuve otra opción que derrumbarme. Ni siquiera respondía a mis llamados de auxilio. Un simple HOLA me hubiera salvado, no hubo holas. Me encontraba auténticamente sola. Y si, les soy sincera: yo ME QUISE IR DE ESTA VIDA DE MIERDA, gracias al dolor y el fracaso. Y reiteradamente decía: siento que quiero morirme, ¿me dan una pastilla de la felicidad? ODIO IRRACIONAL HACIA UNO MISMO, SOLEDAD INTENSA. Tenía que expresar mi odio hacia mí misma. Lo que me ayudaba me destruía. Necesidad de atención, de contención. Se me caían las lágrimas de odio, de pasión desenfrenada, de celos, de impotencia, de no poder creer lo que me estaba pasando. Lo conozco, si las cosas se ponen difíciles desaparece mágicamente para volver cuando pase la tormenta y solía decir: "No lo tomes como abandono o desapego, vas a entender que es lo mejor para ambos". ¿Cómo podía despreciarme alguien a quien le había dedicado por completo mis últimos meses? Alguien al que quise tanto, con él quería tener hijos, él me había hecho vivir, lo era absolutamente todo. De su parte ni siquiera había respeto hacia mi, ni consideración, todo era desinterés y malos tratos. Él siempre decidía como, cuando y donde. También supe que nunca iba a poder resistirse, nunca pudo hacerlo. Necesitaba conquistarlo, envolverlo, enamorarlo...Pero él siempre en otra, CON OTRAS. Exacto, esa puta le hacía el amor al amor de mi vida, destruyendo mi alma y mi salud mental. Sé que no va a ser feliz con nadie porque ni siquiera es feliz consigo mismo. Sobrevivo, sigo viva, paso por alto lo negativo, lo reprimo. Me aíslo, me pierdo. Escribo. Es que a veces los recuerdos surgen tan fuertes, que tengo que calmarme y pensar; darme cuenta; que ya todo pasó. Voy a usar esta tristeza que no me abandona, darle un sentido, un porqué. Llorar, sufrir, amar, odiar. Tan solo eso, BASTA, no me tolero. Chau

No, no estoy llorando, estoy emocionada porque esto está re superado

Te dejo con tu vida, tu gente. Con tus puestas al sol y tus amaneceres. Sembrando tu confianza te dejo junto al mundo derrotando imposibles. Seguro sin seguro te dejo frente al mar descifrándote solo. Sin mi pregunta a ciegas, sin mi respuesta rota. Te dejo sin mis dudas pobres y malheridas, sin mis inmadureces. Me hizo creer que era mío y le di mi alma entera, me juro amor para siempre y fui tu prisionera, yo ya estoy cansada de sufrir por amor, estoy harta de cobardes que van sembrando el dolor. De dolor también se muere, por amor también se mata. Ese que quería resulto ser un DON FALSO, que juega con la gente y se queda más que anchoSi me canse de esperar, fue porque el tiempo no curó ni una herida. Si me cansé de olvidar, fue porque el olvido es la ''pastilla suicida''. Si me cansé de perdonar, fue porque cuando duele nunca, nunca, nunca se olvida. Si me cansé de mentir, fue porque la verdad lastima solo al principio. Si me cansé de perder, fue porque una vez me desangre por perderte. Ya entendí, ya esperé que todo cambiara a tiempo. Ya escuché, ya banqué lo que nadie se imagina. Todo está, todo va, más que nada en el camino y ahora estoy en mi lugar, no hay nada que perder, salvo vos. Ya logré que el camino se ajustara. Todo está, todo vuelve, todo más que nada sufre. Siento que no siento nada. Veo la vida que se mueve frente a mis ojos. Oigo ruidos, voces, siento olores. Pero es como si hubiera un muro entre el mundo y yo. Sentirte vacío no es no sentir nada, es sentir eso, sentir el vacío. Sentir ese agujero en el pecho que te absorbe, como una aspiradora, es como una profunda tristeza en un mundo feliz, es frio en un verano ardiente. El vacío es llorar mientras todos ríen. Mi mente se va vaciando, llenando de nada. El vacío es oscuro y frio. El vacío está hecho de todo eso que no sos vos. Es dormir sin soñar. Es vivir sin soñar. Es amar sin sentir. Es soñar sin sentir. Observando una fotografía, que tenía guardada en aquel viejo cajón, donde dormían los recuerdos que viví junto a ti, hasta que  lograste romper mi corazón, muere la tarde y cae la noche; y yo sentada esperándote en el mismo balcón, por eso tome la decisión de olvidarte, y te confieso que espero que nunca olvides que yo todavía te quiero aunque no te espero, siéndote sincera me hiciste falta amor. Pero con el tiempo he logrado salir y te quiero decir que ahora me encuentro bien. Pues ya no te necesito, aunque fuiste tú, a quien yo ame infinitoQué pena que te tuve que olvidar amor. Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, y se va a volar, después tú sientes que lo extrañas, y que lo añoras pero ya no esta y ahí notaste que todo no era color de rosa como pensaste cuando tomaste la decisión en dar la vuelta, abandonarme y dejarme sola. Y aunque te amé, lo superé. Solamente recuerda el momento en que nos conocimos, solamente recuerda el primer beso que nos dimos. Cuando te tuve en mis brazos, dándote calor en aquellas noches frías. Lo lamento pero tuve que hacerlo y te olvidé amor. Pues ya no te necesito, aunque fuiste tú a quien yo amé infinito. La verdad, que te deseo lo peor. No puedo aguantar un día más y arreglar la situación. Hoy he decidido arrancarte de mi corazón. Te lo aseguro que ya no voy a volver atrás. Pues sigue tu camino que no te voy a buscar más.